Dicen que el amor no tiene límites, fronteras, que no tiene normas, ni lugar para lo racional. No se escoge a quién se ama ni quién te ama. "Nunca llegas a conocer el fondo de una mujer guapa", dice uno de los protagonistas del nuevo film de Isabel Coixet, estrenado el pasado viernes. No la conoces porque te quedas embelesado con su belleza, por lo que el amor nunca llega a ser verdadero. Penélope Cruz y Ben Kingsley nos demuestran que sí puede existir este amor en la lección que nos da la directora en su nueva historia cinematográfica, donde tanto las sonrisas como el drama tiene cabida.
Sin esperar menos de ella (Coixet), la película no me ha decepcionado, sino al contrario (no encuentro la palabra), partiendo de una historia tal vez poco original, pero con un tratamiento y un personaje (así como un actor) excepcional: David (Ben Kingsley en la película). La personalidad del personaje aporta unas chispas humorísticas que animan mucha la película, sobre todo en sus conversaciones con su amigo George (Dennis Hopper). El diálogo está bien trabajado, con buenas salidas e intervenciones con mucha gracia, aunque he de confesar que admiro bastante el trabajo de los guionistas.
Por otra parte, la actriz de nuestras tierras, me ha impresionado bastante, ya que generalmente no me agrada mucho su actuación, excepto en algunas ocasiones, como en Volver o en este film dirigido por Coixet. Con una papel de joven amante del arte y la cultura, un poco conservadora e interpretando a un estudiante cubana, Penélope Cruz realiza un actuación bastante buena y con una gran sintonía con su compañero de reparto (Ben Kingsley).
Una muestra más de que el amor no tiene edad y de que el paso del tiempo, la llegada de la vejez, puede ser igual de bonita que cualquier otra etapa de la vida. Una muestra de que el amor de verdad está allí siempre, a pesar de la enfermedad y el tiempo pasado. Una seducción con pretensiones sexuales que acaba en una historia de amor verdadera.
Cine: Cinesa Sarrià
Hora: 18:00, 20:20, 22:30
Categoría: drama
