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Clàudia Peyrí
Clàudia. Estudiant de tercer de periodisme a la UAB. El motiu del blog és bàsica i fonamentalment cultural (peridosime especialitzat en cultura). Trobareu dos enllaços a altres blogs cretas per mí: un a través dels llibres i pel·lícules clàssiques i un altre a través del blog d'art.
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dimarts, 29 / abril / 2008

INTERNET: ¿HERRAMIENTA BUENA PARA LA EDUCACIÓN?


Recuerdo la primera vez que me mandaron un trabajo en el colegio, en primaria, cuando tenía unos 8 o 9 años, tal vez 10. "Trabajo monográfico" lo llamábamos. Consistía en coger un tema muy concreto (un animal -no me preguntéis porque pero yo escogí el murciélago-, la vida en la edad romana, una comunidad autónoma de España...). El caso es que para elaborar mi "difícil" trabajo, que entonces para mí era como realizar una tesis doctoral, me volvía loca buscando entre los volúmenes de Enciclopedia Catalana que tenía en casa, además de alguna enciclopedia especializada en ciencias naturales, historia, geografía... que mi padre tenía en su pequeña biblioteca. Me dedicaba a escribir, con cierta dificultad, mis recientes conocimientos sobre el objeto de estudio en lo que hoy consideraríamos un ordenador "prehistórico". Realizaba tapas con letras enormes y recargadas, todo lleno de colores e incluso, en ocasiones, las decoraba con algún dibujo cutre. Alguna vez, mi hermana, que tiene ciertas dotes artísticas, me hacía una tapa muy original con una letra estilizada y dibujos trazados con bastante gracia. Lo mejor era el orgullo que sentía al acabar el trabajo.


Ahora me veo, y veo a los niños de 8, 9 o 10 años, bastante lejos de los momentos que mi memoria congeló hace 10 años. No sólo por las tapas horripilantes, sino por la forma en que se movilizan los niños, y nosotros mismos, para buscar la información. Creo que he tenido suerte al formar parte de una generación que ha crecido paralelamente al boom de Internet y sus múltiples posibilidades. He llegado a la juventud viendo como Internet iba creciendo a pasos gigantes, sin tan solo darme cuenta de que actualmente controla y es de vital importancia para la sociedad, especialmente para las nuevas generaciones. Tal vez influya en mi pensamiento sobre esta cuestión el hecho de tener un hermano menor, cuya actividad se reduce, sin exagerar demasiado, en moverse de la cama con el mando de la Play Station a la silla del estudio con el ordenador, lo que incluye Messenger, Facebook, Hi5 y cosas parecidas, además de la consulta de páginas deportivas, la descarga de canciones y series y, como no, el teléfono en mano. Cuando está con amigos (pasan varias horas en casa), la Play y el ordenador siguen siendo requisitos imprescindibles para sus ratos de ocio, aunque se añade la televisión. ¿Preocupante? Seguramente. Pero más que eso, que también, yo lo veo una forma de vida agobiante y poco rica, sedentaria, donde las posibilidades de salir y hacer actividades como ir al cine, tomar algo, ver mundo fuera de las cuatro paredes a las que últimamente están acostumbrados a pasar el tiempo libre los adolescentes, ya no se plantean.


Pero volviendo a los trabajos académicos, que nos hemos desviado de lo que he empezado, me gustaría citar el artículo de la profesora Victoria Combalía "Gracias y desgracias de Internet" (24 de mayo, El País). Aunque a mi parecer el artículo se basa en pensamientos sueltos, divagaciones de la autoa sobre el tema sin decir explícitamente lo que nos quiere transmitir, estoy de acuerdo con las intenciones que tiene al escribir tal artículo de opinión a través de los ejemplos que nos pone sobre la información que proporciona Internet. Volviendo a mis "trabajos monográficos", creo que no me equivoco al decir que mis fuentes eran 100 % fiables, ya que estaban escritas por expertos y especialistas y cuidadosamente revisadas. Es bastante la distancia que separa la información de una enciclopedia de la información de Internet donde, sin dejar de haber informaciones interesantes y provechosas, hay mucha opinión, gente que hace webs y se documenta mal al colgar información y, como no, la incipiente plaga de blogs (como dice Combalía citando a Andrew Keen, en 2010 habrá 500 millones de blogs). En este sentido, los niños, que han encontrado en Internet una fuente cómoda y que requiere poco esfuerzo para sus trabajos, no son capaces de distinguir lo que puede ser verdad y lo que puede ser falso o pura opinión. Como dice Combalía, "los niños no distinguen entre lo que es verdad y lo virtual". Ellos no han tenido la posibilidad de crecer en una sociedad libre de tanta tecnología, tan globalizada; ellos no han visto nacer el Messenger ni la expansión de Internet, han nacido con un ordenador delante y han sido educados a través de estos instrumentos. Si uno introduce las palabras en relación con el tema que quiere buscar, generalmente a través de Google, te pueden aparecer desde páginas institucionales hasta un blog con comentarios completamente subjetivos, pero que un niño lo lee y si le gusta o cree que puede "dar el pego" en sus deberes lo usa como si él mismo lo hubiese escrito y fuera un conocimiento real sobre el mundo. Problema, ¿no? Deberían enseñar en la escuela a diferenciar los tipos de páginas y sus contenidos. Me ha hecho especial gracia el ejemplo de Combalía sobre Joan Miró. Declarada bastante aficionada a la obra del autor, no creo que hubiese creído tal falsedad sobre su supuesta práctica de ayuno de la que habla Combalía, la cual encontró en la red, pero es algo que podría creerse cualquier navegante tranquilamente, incluso yo si de pequeña (7 o 8 años) no hubiese tenido un libro en casa de mi abuela que paré de ojear hasta que la casa se vendió y el libro desapareció al tener yo unos 15 años.


Finalmente, critico, sin que mi voz tenga autoridad alguna, el tono despectivo y exagerado usado por la profesora de arte en su artículo cuando se refiere a los amateurs (a los que llega a denominar simios). Si existen blogs con opiniones e informaciones escogidas por los usuarios, es porque la red lo permite, porque no hay ningún tipo de control y, es lógico, que ante la posibilidad de expresar libremente la opinión y saber que se puede obtener respuesta por parte de personas interesadas en los mismos temas, la gente se haya revolucionado y tener un blog se esté convirtiendo, como pasó con el móvil y con el Messenger, en algo casi imprescindible para sentirse integrado en la nueva sociedad de la información y la tecnología. Yo, por mi parte, sigo apenada porque los niños ya no vean ni tengan, porque Internet les ciega, la posibilidad de poder moverse y sentir curiosidad por donde pueden encontrar una cosa u otra para realizar sus trabajos, ya que a esta edad (ente 8 y 13 años) los niños están muy motivados por la competitividad entre ellos, para demostrar quién es mejor. Me gustaría que, como yo, pudieran volver a realizar los "trabajos monográficos" sintiéndose orgullosos de su tarea de búsqueda de la información, ya que copiando lo primero que encuentran en Internet y poniéndolo un poco bonito, no creo que pueden sentirse muy orgullosos.

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